Primer aniversario.

Hace un año, a esta hora aproximadamente, te llevaban para control al hospital y yo estaba tan lejos. No sabía entonces que sería tu último día respirando en esta tierra. Habíamos hablado por la noche del 16 de abril por videollamada, como siempre. No habían querido hospitalizarte entonces porque la médica evaluó que no era necesario, pero por la mañana del 17 cambiaron de opinión.

Y yo tan lejos. 

En cada una de tus internaciones estuve a tu lado, acompañándote, ocupándome, lidiando con médicos, enfermeras, horarios, comidas, ropa, pañales... Cuidándote. Pero en esta, no estaba. No estuve. 

Tan lejos y pensándote, incómoda, molesta, pensando que no debería estar donde estaba sino a tu lado. Ojalá hubiera sido distinto. Con el tiempo entendí que por los horarios de los colectivos hubiera sido imposible tomarme uno la noche del 16  y llegar en la mañana del 17 y cuidarte. No, no hubiera podido viajar esa noche porque el colectivo ya había partido y era el único horario. 

Pero no basta. Igual duele. Igual he sentido y siento que si hubiera estado allí, no habrías muerto. Al menos, no esa noche.

A las 13.33 la última foto con tu mirada triste y una máscara de óxigeno. Y yo tan lejos.

A las 23.29 el mensaje y la foto de tu rostro desfigurado. Mami falleció. Tu boca abierta como tratando de atrapar el aire. Sin máscara. ¿Por qué tenías una máscara y no cánulas? ¿Por qué nadie vigilaba que no te la sacaras y si te la sacabas, estaba presente para volver a ponértela?

¿Por qué, por qué? ¿Por qué si siempre estuve, en cada internación, no estaba allí justo para sostener tu mano, para decirte te amo mami, para besar tu rostro, para aliviar tu tránsito? Quizás entonces no hubieras fallecido porque hubiera estado en vela, vigilando que no te sacaras la máscara de oxígeno.

Enojo, tristeza, angustia, dolor, demasiado dolor.

Hoy hace un año de ese día en el que no nos comunicamos. La  videollamada del 16 por la noche fue la última vez que nos vimos, que nos dijimos hasta mañana, que descances, te quiero. 

Sigue doliendo. 

Hoy es el primer aniversario pero hace días que en mi mente se reitera una y otra vez, como una película, imaginando lo que hacías, lo que sentías, lo que pensabas y yo tan lejos.

Y sí, aún no me perdono por no estar allí.




Comentarios

Entradas populares